lunes 8 de febrero de 2010

Decálogo para llegar a una curul (y poner en riesgo la unánime movilización indígena):

1. Pertenezca a un cabildo y concientícese de la situación marginada de su pueblo.

2. Convénzase de que puede hacer algo por ellos, por su pueblo, y tome un bastón de mando. Sosténgase hasta llegar a líder de uno o varios cabildos.

3. Empiece su carrera política para poder exigir lo que demandan los cabildantes.

4. Note la dificultad para conseguir votos y ayudas económicas que lo promuevan. Comience, entonces, a formular un plan de trabajo y un discurso emotivo y convincente.

5. Dése cuenta que no basta con un discurso, porque hay varias listas indígenas al senado, cámara o asamblea. De manera que busque alianzas políticas fuera del cabildo para fortalecer su campaña.

6. Ahora percátese que en el mundo político un discurso no basta: necesita ofrecer algo a cambio de paquetes de votos (cada uno con 100 votos, de acuerdo a la jerga política).

7. Ahora que ya comprende la calidad de las alianzas, la burocracia que se mueve en la región que representa –y de la que pocos se quejan, ya que la mayoría de sus representados vive en el día a día laboral y un gran porcentaje no supera la educación básica primaria–, puede ser selectivo con quienes se rodea, con tal que ofrezcan palancas y prebendas.

8. Observe que los dos grandes movimientos indígenas son AICO y el ONIC. Note que AICO está alineado con la fuerza política más fuerte a nivel nacional: la uribista; al contrario de la ONIC, que aún es independiente.

9. Alinéese con ellos, pues le será más fácil llegar a su escaño o curul. Pero recuerde que las movilizaciones indígenas que van en desacuerdo con las decisiones de Estado –por ejemplo, por violación de derechos humanos o por instalación de bases militares en el territorio soberano-, perjudican la imagen internacional del “Gran Mando”; absténgase a estas y perjudique la marcha alegando razones disímiles, como la falta de organización y garantías de seguridad para la población marchante.

10. Por último, convenza a sus cabildantes de que es un error marchar con esos desajustes en los preparativos y con razones de marcha tan “turbias”. Pague así sus paquetes de votos y demuestre lo fiel que es a las políticas de Estado –coloq: sea ud un perro faldero-. Obtenga, por lo tanto, su curul en las próximas elecciones, con un pago aproximado a los 20 millones de pesos mensuales, la opción de nombrar a un familiar como notario y de otorgar los contratos de su región al contratista que dé mejor comisión.

La participación de la población indígena disminuyó críticamente en la penúltima marcha de comunidades indígenas, celebrada el 13 de octubre de 2009, que se movilizó desde La María (Cauca) hasta la ciudad de Cali, con motivo de presentar al gobierno su inconformidad por la instalación de bases militares norteamericanas en Colombia. Esta es una de las explicaciones, y una razón para preocuparse por los intereses de la población indígena y los peligros reeleccionistas.


La última movilización indígena, que inició el 16 de febrero de 2010, fue en petición de autonomía educativa, el manejo de los recursos (13 mil millones de pesos) y la definición de los contenidos educativos para los 57 mil niños indígenas del departamento del Cauca. Nota: el año pasado, de las platas que llegaron a la Secretaría de Educación Departamental, no llegó ni la mitad a los planteles educativos. (¡Hagále, siga votando por Chucho García!).


Abolición de los resguardos coloniales (¡La tapa!) Bajar documento: http://www.megaupload.com/?d=GF4WGHNT

martes 15 de diciembre de 2009

Érase una vez... Jueves de Puente

Érase una vez, cada último jueves del mes, que se montaba una tarima junto al puente del humilladero; se adecuaba el sonido y se preparaba la ciudad de Popayán para un evento cultural.


Al principio, se acercaban grupos reducidos para escuchar música andina, trova, y algo de rock en español. Se presentaban las bandas de la ciudad, de la región y de otros lugares del país.


Érase una vez que el Jueves de Puente se hizo cumplidamente, y la audiencia creció. Se nutrió de universitarios, de parches de colegios, de gente curiosa, de vendedores ambulantes. Y la tarima se amplió. Y las columnas tuvieron más potencia, porque las graderías se llenaban totalmente.


Érase una vez que Jueves de Puente se convirtió en el evento más esperado de cada fin de mes. Música electrónica, ska, jazz, reggae, punk, salsa, folclor, rock, metal, hip hop, encontraban un público seguidor, y se nutría de más curiosos, ávidos de algo distinto en la monótona ciudad de Popayán. Y como ahora sí había multitud, la alcaldía apoyó.


Érase una vez que cada jueves de puente, los grupos se dispersaban a continuar la farra en distintos puntos de la ciudad. Y el máximo coordinador, Miguel Varona, siempre advertía que “de la cultura que muestren uds, se continuará con el evento”. Y nunca hubo disturbios durante los conciertos.


Érase una vez, según la versión oficial, que uno de los grupos empezó una gresca en un barrio residencial de la ciudad. Se agarraron entre ellos. Y las tanquetas del ESMAD llegaron al lugar, para neutralizar la pelea y frenar la anarquía. Y según el reporte, fue tal el enfrentamiento contra los de las armaduras, y fue tal el desorden que causó la pelea, que la Alcaldía decidió clausurar el evento.


Érase una vez, según los habitantes del sector, que los jóvenes estaban reunidos en el barrio Caldas, recochando, bebiendo y trabándose, y la policía llegó para dispersarlos. Las voces de protesta se escucharon, se caldearon los ánimos, y el ESMAD tuvo que disolver la pelotera, y en este punto coincide con la versión oficial.


Érase una vez, según la versión de los pelaos, que estaban parchados en el barrio Caldas, unos cien manes. Porque no hay mejor lugar que la fuente, al pie del Morro. Y la policía llegó a dispersarlos a las malas. Por eso el enfrentamiento. Y lo que dicen los tombos, que dañaron adornos navideños, nunca sucedió. Y eso consta también en la versión de los habitantes del sector.


Érase una vez la religiosa ciudad blanca, donde pagan justos por pecadores.

Érase una vez el único evento artístico, gratuito, que tenía la gente de Popayán.

Érase una vez un evento que logró 26 conciertos en dos años y llevó más de 80 bandas, a la ciudad sin más música que la de los claxones.

Érase una vez un problema de control a las tiendas que venden licor a menores de edad.

Érase una vez un problema de espacio en la ciudad, que aún la gente prefiere ignorar.

Érase una vez una pelea, una gresca, un traqueteo, que se dio horas después del concierto y se castigó al evento, sin nexo causal.

Como castigar a un bar por todo lo que hagan sus clientes después de terminar el horario de servicio, fuera del establecimiento.

Érase una vez la mentalidad conservadora de ciertos habitantes de la ciudad, que prefieren la suspensión, a la verdadera organización del “after-puente”.

Érase una vez miles de personas en torno a la música, que ahora serán fantasmas inmóviles.

Érase una vez el Jueves de Puente que no se volverá a realizar… hasta que los habitantes se vuelvan más cultos, sin eventos culturales.


Fotos y videos de los eventos de Jueves de Puente: http://corporacionculturaviva.blogspot.com

miércoles 2 de diciembre de 2009

Valencia Cossio (El mejor)

Valencia Cossio es un héroe nacional, un berraco: acabará el sufrimiento de los adictos y convertirá la sociedad colombiana en la sociedad saludable que nos merecemos. Hay que apoyarlo. No solo por lo de la salud, sino porque tiene cubiertas el resto de áreas: Educación, Economía y Desempleo.

Ayer doña Gladys, la vecina, se quejaba de tanto basuquero en la cuadra. Apenas escuchó que Cossio quiere quitar el porte y consumo de la dosis mínima, gritó:

-¡Eso! ¡Que corrijan a esos desadaptados! A ver si nos quitamos tanto vago y ladrón de por acá.

Y le dije: -¡Eso doña Gladys! Todo el que consume, como mínimo es ladrón. Que se los lleven pa la cárcel.

-¡Claro mijo! No ve que de las cárceles sale la gente reformadita, buena y útil pa la sociedad. Todos productivos y emprendedores, ¡igualitos a los hijos de Uribe!

Doña Gladys ni se imagina que el hijo, el sobrino y el ahijado, uno estudiante, otro médico y el otro abogado, mamados de tanta matemática, cirugías y leyes, se meten severo porro pa'l relax. (Cuando no un pase de pérez en la rumba). Así que tendrá que prepararse pa las colísimas que se forman pa hacer visita...


¿Quién dijo que la gente mantiene entrando y saliendo de la cana, y que desde allá siguen los torcidos, las vueltas, y soplando de lo lindo? No, papá. Eso no sucede. De allá sale el 80% encajaditos a la sociedad. El 20% restante, se queda. Con tanta comodidad y buen trato que ofrecen en las penitenciarias, quién no. Eso ni en un SPA.

Bueno, pa no mentir, la cosa no es tan romántica. Y eso Valencia Cossio lo sabe. Por eso ha pensao en la educación. (Porque lo más importante es-la-educación). Cuando arreste esa mano de drogos, va darles el curso de sus vidas: técnico en ciencias del hampa. Como mínimo. Porque claro, pal paciente que la permanece mucho allá, también hay títulos de profesional en administración de torcidos, maestría en terrorismo organizado o doctorado en relaciones internacionales y comercio de estupefacientes. Y todos los días: cátedra Bush-Laden. (Porque lo más importante es-la-educación). Eso sí, la excepción: allá no enseñan a ser políticos. No aguanta, se degradarían. ¿El aula de clases? Villahermosa, la Picota, La modelo, San Isidro. Las que tienen más estudiantes hacinados, apretujados unos contra los otros. Eso es pa que intercambien el conocimiento fácilmente. ¿Mejores planteles educativos? No existen, mi niño.

¿Y cómo mantener a tanta gente? Porque es que llevamos el liderato de consumidores en Suramérica: Perico, pepas, yerba, popper, hongos, lo que haya pa la cabeza. Aquí somos catadores expertos. Sin embargo, no se azare. No se preocupe. Valencia Cossio y su combo ya pensó en eso también. Ya se craneó el mantenimiento de esa mano de pueblo. Este man debería recibir el Nobel de Economía. No, mentira. Deberían darle un premio de verdad. Ese nobel ya está tan desprestigiado, que sería poca cosa pal trabajo intelectual de Valencia Cossio.

Píllenla. Valencia Cossio analizó que casi todos los países están tendiendo a la legalización, sobretodo de la marihuana (tal y como pasó con el alcohol). Y con la embarrada de AIS, pues toca generar empleo. Matemos dos pájaros de un tiro, dijo Cossio. Si quitamos la dosis personal, se incrementan los precios de las drogas, sobretodo de la yerba. Y los campesinos viendo que se vuelve rentable la vaina, por necesidad, la siembran al por mayor. Listo: se generó empleo en el campo. Y ahora salen los ex drogos de las cárceles, a montar empresa con todo lo que aprendieron encanaos. Como mínimo: mejoran la exportación. Y nos llega, de seguro, más plata de EEUU, pa erradicar cultivos (como Obama nos quitó esa platica, que la regrese). Y luego Cossio, hace la de genio, la de crack: apenas se legalice, ya tenemos esto sembrado de yerba hasta en las antenas del televisor, entonces asume el gobierno el control del negocio, quitándole las tierras a los campesinos incompetentes. Y tome: nuevo material pal mundo. Colombia más competitiva que nunca. El eslogan: Colombia no sólo es café, es yerba también. Valderrama fumándose un porro en un comercial: ¡Sssst, Es pasión, sssstt, loco! Y suelta severo plon hacia la cámara.

No sé cómo se va acabar con la nueva mafía que surja y que asuma las drogas que van de alza. Pero confío en el genio de Cossio, el séquito y papá Uribe. No ve, ahí, tan calladitos, ya casi declaran la dosis ilegal. Sabios. Apoyémoslos. Desde aquí le agradezco ministro. En la buena.